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Desengrasante
Todos a una (I)
IV Encuentro Motero de la Posventa. Primera parte: Los Moteros: irredentos carbonillas

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Empezó fabricando aviones en 1913, aunque con el Tratado de Versalles después de la Primera Guerra Mundial tuvo que abandonar la actividad y dedicar sus conocimientos a otro tipo de movilidad. Diez años después, el emblema simbolizando una hélice girando sobre el cielo azul de Baviera marchamó la primera motocicleta de la marca, la R32. Desde ahí, la historia de la Bayerische Motoren Werke estuvo ligada indisolublemente a los vehículos de dos ruedas y no fue hasta 1929 cuando también incorporó los automóviles a su gama de productos.
La historia de BMW culminó el pasado 23 de julio (todo lo anterior fue anecdótico, no se crean...) cuando un grupo de intrépidos motoristas pertenecientes al sector de la posventa del automóvil en España sometieron a dura prueba a los máximos exponentes de la gama actual del constructor alemán, y a su estómago de paso (que ya sabemos que ser motero es muy duro...). Nueve sacrificados posventeros decididos a ganarse los galones y ascender puestos en el escalafón del Consejo Superior de Moteros de la Posventa. Este histórico día fue bautizado como el IV Encuentro Motero de la Posventa MRyT. Todo ocurrió un bonito día de verano...
¿Calor? el justito para pasar el día
Nubes espesas cubrían Barcelona amenazando, cuando no lluvia, por lo menos sí bochorno. La fortuna atmosférica nos sonrió brindándonos un día inusualmente fresco para lo que venía siendo el verano y más fresco aún al compararlo con la jornada del año pasado (sólo recordarla producía escalofríos... bueno, más bien escalocalientes). Sólo hicieron acto de presencia apenas unas gotas de lluvia para no dejarnos bajar la guardia.
Este año el Encuentro fue ligeramente distinto a los anteriores, puesto que decidimos hacerlo monomarca. Nos dimos cita en el concesionario de BMW Ibericar Keldenich de la Plaça Cerdà de Barcelona y poco a poco fueron llegando nuestros invitados: Eduardo Casero y Ramón Otero López llegaron el día anterior, así que fueron los primeros en llegar. Después, llegaron de serca Joan Carles Rico y Joan Olivella. Al rato, Carlos López, Christian Burkhardt y Miguel López. Josep Mª Freixes nos hizo sufrir un poquito más, pero acabó llegando...
En Keldenich nos esperaban las monturas que iban a acompañarnos durante todo el día. Nueve caballos mecánicos salidos de las mesas de diseño de la marca de Munich y cedidos tanto por el departamento de prensa de BMW Ibérica como por los concesionarios del grupo Cano Litoral Motor y Cano Catalunya, y por el propio Ibericar Keldenich. Casi la totalidad de la gama de motos de BMW estaba representada: desde las polivalentes F 800 R y GS hasta la envidiada superbike S 1000 RR, pasando por las superventas R 1200 RT y GS y las demoledoras y superpotentes K 1300 S, R y GT.
Hambre de kilómetros
Tras las presentaciones, salutaciones, achuchones, fotosesiones y demás emociones, nos encaramamos a las burras y salimos de estampida hacia nuestro primer destino intermedio: el desayuno en la Fonda Safaja de Sant Quirze Safaja. El runrún de los motores se confundía con el de nuestros estómagos, así que era perentorio poner fin al sufrimiento lo antes posible frente a un buen plato (o dos, llegado el caso). El tramo se cubrió en apenas 1:15h, a pesar del intenso tráfico y lo pesado de conducir mayoritariamente por vías rápidas.
La primera parada técnica fue escenario para los primeros intercambios de impresiones entre los posventeros. Parece que había consenso ya entonces en las buenas sensaciones que aportaban todas las motos. Casi todos tenían una imagen de las BMW como tanques pesados y carísimos sobre dos ruedas y poder probar casi toda la gama deshizo de un plumazo los prejuicios. Eso y que realmente las BMW no son lo que eran. Han cambiado a mejor, pero sin perder siquiera un ápice de la robustez y el aplomo que las ha hecho famosas y codiciadas.
Tras el desayuno (algunos podrían considerarlo ya almuerzo...), retomamos la ruta en dirección a Viladrau por carreteras que invitaban a pasear plácidamente... aunque la mayoría desecharon la invitación y la cambiaron por una buena dosis de adrenalina para evitar caer en la somnolencia. Así, la tête de course, comandada (retenida, más bien) por Ernest estaba casi siempre compuesta por algunos de los más macheteros: Joan Carles, Josep Mª, Miguel, Joan. Echándoles el aliento en el cogote iban los más sensatos Joan, Eduardo y Ramón, que no le hacían ascos a retorcerle bien la oreja a su montura si hacía falta, pero sabían bien que para gozar del paisaje hay que poder verlo.
Una vez que llegamos a la falda del Montseny, nos metimos en harina y la carretera de Santa Fe de Montseny es un buen costal en el que embadurnarse. Cada cierto rato, aprovechando los altos necesarios para reagruparnos, se producía ese fenómeno tan propio de los Encuentros Moteros: "Oye, ¿me dejas probar esta?", "¿Qué tal se lleva?" o "Te la cambio y así ves cómo va"... La típica orgía motera, intercambios de parejas sanísimos y respetuosos llenos de amor y cariño.
Arriba y abajo
No dejamos casi ninguna curva por hacer en todo el Montseny. Desde Viladrau a Campins, desde La Costa del Montseny hasta El Brull, limpiamos todas las cunetas con nuestros rebufos... El día estaba transcurriendo plácidamente y todos disfrutábamos. ¿Todos? Bueno, nuestras chicas Glòria e Yvonne en el coche escoba iban un pelín mareadas con tanta transferencia de masas, de izquierda a derecha, de derecha a izquierda y viceversa, así hasta los casi 300 km de la ruta... Eso sí, el coche escoba no era ninguna fruslería: un Range Rover Supercharged con motor de 510 CV. Curiosamente, un coche nacido bajo la batuta de BMW, cuando la marca alemana poseía el control de la británica Land Rover. Si es que son bárbaros estos bávaros...
Después de toda la mañana estrujando el mango de nuestras motos, era la hora de reponer fuerzas, aunque en realidad algunos estuvieran aún digiriendo el pa amb tomàquet. De nuevo, intercambio de impresiones. La mayoría de los Moteros de la Posventa quedan boquiabiertos ante la descomunal potencia de las K 1300, la manejabilidad de las R 1200, la diversión que ofrecen las F 800 y la brutalidad de la S 1000 RR, un pura sangre que puede disfrutarse sólo si se es un piloto experto y hay suficiente asfalto por delante...
A la hora de la siesta... ¡fiesta!
Sí, teníamos toda la sangre en la panza y nos quedaba poco riego para el melón, pero algo había que hacer. Entregamos los diplomas que certifican el nivel de moterismo de nuestros invitados y tocaba retomar la ruta, pero la temperatura era tan agradable y la compañía tan grata que a la sombra de los árboles de El Castell del Brull, el restaurante donde tan a gusto nos sobrealimentamos, nos regodeamos en la charla, el café y unas deliciosas catànies que Joan Olivella nos trajo del Penedès.
Fue duro, pero nos pusimos de nuevo en marcha, esta vez hacia Collsuspina y Moià, para desde ahí afrontar nuestro último tramo hasta el punto de partida. El cansancio empezaba a aflorar pero lo compensaba la satisfacción del trabajo bien hecho y aquellas sonrisas malvadas que hacen florecer las BMW cuando les abres el grifo generosamente a la salida de una curva y te deleitan con su borboteo arrullador... O eso, o con un latigazo salvaje por abrir demasiado el puño, que con casi 200 CV bajo el culo es fácil que te pase...
Apurando las horas, llegamos a Keldenich cuando estaban casi echando el cierre, lo cual en un viernes de julio por la tarde habría sido como para que nos dejaran plantados en la calle y un cartelito diciendo "A tomar por el escape"... Pero el servicio está por encima de todo y estos chicos se portaron como unos campeones. Ellos y todos los que hicieron posible que el IV Encuentro Motero de la Posventa de MRyT fuera, de nuevo, un éxito.
¡V's!
IRREDENTOS CARBONILLAS
En lo profesional nadie les va en zaga, pero es que sobre una moto son aún más difíciles de seguir... Hablamos del Consejo Superior de Moteros de la Posventa, que en la edición 2010 del Encuentro ha aumentado el grueso de sus filas con nuevos reclutas para la Academia del Buen Motero. Este año, el número de novatillos y de viejas glorias estaba equilibrado, así que hubo para todos los gustos. Eso sí, todos demostraron camaradería y saber estar, tanto tras los semimanillares de una hiperdeportiva como apoltronados en el butacón de un tren de carretera... incluso tras un buen plato de seques con butifarra.
Los que repitieron
Eduardo Casero (director de exportación de Eurofren)
Josep Mª Freixes (director de NGK en España)
Carlos López (director comercial de Launch Ibérica)
Joan Carles Rico (responsable de la red de talleres SPG de Serca)
Los que se atrevieron
Christian Burkhardt (director de expansión de Hella Gutmann Diagnostics Solutions España)
Miguel López (director técnico de Texa Ibérica Diagnosis)
Joan Olivella (gerente de Recanvis Penedès, miembro de Grupo Serca)
Ramón Otero López (gerente de Jaime y Ramón Otero Caritón y presidente de Gecorusa)
Las chicas del Range Rover
Yvonne Rubio (fotógrafa ocasional, geolocalización, comunicaciones, coordinación, buen rollo...)
Glòria Viñals (piloto experta en llevar moles de 2,5 Tm por carreteras de montaña)
Y el que no dejaba adelantar
Ernest Viñals (montador de tinglados moteros)
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