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Jueves, 24/05/12
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Jugando entre los mayores

Sym Maxsym 400i, un recién llegado con grandes posibilidades de triunfar

Jugando entre los mayores

El segmento de los maxiescúteres se ha convertido en el mayor rival del de las motos de gran cilindrada. Los modelos actuales ofrecen prestaciones y seguridad como nunca, y además toda la comodidad y practicidad propias de un escúter urbano. Hasta hace poco, reinaban en el segmento dos modelos japoneses, uno más deportivo y otro más burgués. Pero la llegada primero del Kymco SuperDink y ahora de  nuestro protagonista, el Sym Maxsym 400i, está cambiando a toda máquina la fisonomía del mercado.

El primer maxiescúter del constructor taiwanés Sym es un ganador en potencia. Después del éxito en nuestro mercado de modelos como el Symphony o el HD Evo, la marca importada por Motos Bordoy está muy bien posicionada con este modelo para pegar fuerte, ofreciendo calidad sobresaliente por un precio extraordinariamente contenido.

Lo primero que sorprende del Maxsym es su acertada estética, contundente pero sin estridencias. No destaca por ser rompedora, pero es agradable y perfectamente integrada en los gustos del segmento. En la doble óptica delantera de excelente rendimiento lumínico se integran las luces de posición formadas por LED cual cejas, muy a la moda.

La posición de conducción es tremendamente cómoda, aunque no es apta para personas de baja estatura, puesto que la anchura del asiento no facilita alcanzar el suelo en los semáforos. Pero si el asiento es cómodo para el piloto, para el pasajero es un verdadero butacón, incluso demasiado espacioso, puesto que de no agarrarse bien andará deslizándose adelante y atrás al ritmo de las frenadas y las aceleraciones. Por suerte, un generoso respaldo le evitará salir despedido por encima de las luces traseras... Y de paso pegarse alguna que otra siesta en los desplazamientos largos.

La instrumentación del Maxsym es completa, completísima, con cuentarrevoluciones, dos parciales kilométricos, reloj y temperatura exterior, indicador de apertura del cofre del asiento y de la pata de cabra... Todo de clara lectura y bien iluminada. Se echa de menos poder manejarla desde las piñas de mandos en el manillar, puesto que las teclas incorporadas al tablero son de incómodo acceso. Toque de atención, sin embargo, al indicador de la reserva de gasolina que en realidad no se enciende cuando se va acabando el depósito sino que está siempre prendido...

 

Se mueve rápido, muy rápido...

El motor es otro brillante punto a favor de la Maxsym. Aunque quizás sea levemente más ruidoso que el de sus competidoras niponas, es un portento de aceleración y recuperación en casi todas las circunstancias, permitiendo cruceros realmente holgados que abren la puerta a pensar en largos recorridos sin manías. Con 34 CV para mover 210 kg, el consumo se mantiene siempre en límites muy razonables.

Para nosotros, el punto en el que más destaca el Maxsym es sin duda la frenada. De tipo combinada si accionamos la maneta izquierda y con ABS en la rueda delantera, frenar este maxiescúter es siempre tarea fácil y precisa. Será difícil ponerla en aprietos en este aspecto, incluso aunque rodemos con paquete. Consecuentemente, la estabilidad del Maxsym en orden de marcha es excelente; de hecho, se nota que su chasis está preparado para soportar motores aún mayores, de hasta 600 cm3 en otros mercados.

Sólo hay dos cosas que nos gustaron menos: el espacio de carga bajo el asiento no admite fácilmente dos cascos, y menos aún si son integrales. Y el botón de apertura del asiento, integrado en la piña izquierda, desentona escandalosamente con el conjunto; de hecho, parece un pegote puesto a última hora en la fábrica...

Tener un Maxsym es sorprendentemente fácil, puesto que está en marcha una promoción de lanzamiento que deja el montante de compra en 5.299 €, a años luz de sus competidores directos.

 

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