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Del enchufe al tráfico urbano
El smart fortwo electric drive, al detalle

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Aunque aún no está a la venta, se comercializará a partir de 2012, hemos tenido el privilegio de conducir el smart fortwo electric drive, un vehículo urbano 100% eléctrico que nos muestra las ventajas e inconvenientes de esta tecnología, limpia pero aún con muchas limitaciones de uso.
Smart nos permitió acercarnos al futuro al dejarnos probar, casi en exclusiva, su modelo fortwo electric drive, un vehículo que aún no está a la venta en grandes series en nuestro país, lo estará a partir del año que viene, pero del que existen 50 unidades alquiladas por una empresa de renting.
Cifras
Desde finales de 2009 este modelo monta un motor eléctrico de segunda generación que aporta mayores prestaciones. Montado en la parte trasera del vehículo, el motor eléctrico entrega 20 kW de potencia pero ofrece la posibilidad de alcanzar los 30 kW de potencia durante dos minutos para así incrementar la agilidad o en caso de necesitar un extra de potencia. Apuntar, como aspecto destacado de este modelo, su buena aceleración. Al tratarse de un motor eléctrico, el par motor de 120 Nm está disponible desde su puesta en marcha. Esta buena cifra de par, unida al ligero peso de este smart, permite acelerar de 0 a 60 km/h en tan solo 6,5 segundos, es decir, igual que su homólogo de gasolina.
Smart ha limitado la velocidad máxima de este vehículo a 100 km/h por lo que su uso se limita a un entorno exclusivamente urbano o extra-urbano. En cuanto a la autonomía, la batería permite realizar hasta 135 kilómetros siempre que circulemos a velocidades moderadas porque a partir de los 80 km/h (y podemos dar fe de ello), la carga de la batería empieza a bajar notablemente. Smart considera, no obstante, que esta autonomía es más que suficiente teniendo en cuenta que los recorridos urbanos diarios que suelen recorrer los conductores no suelen rebasar los 50 kilómetros.
El tiempo aproximado de recarga de la batería es de ocho horas si su nivel de carga es del 0% y la queremos recargar al 100%. Sin embargo, a una temperatura de 25 grados, en cuatro horas se puede pasar del 20% al 80% de carga de la batería. El tiempo de recarga es alto pero si el coche se puede recargar durante la noche en el párking particular del conductor, este tiempo no es problema ya que durante la noche se cargará sobradamente la batería. Otro factor muy importante es que el fortwo electric drive se puede cargar en cualquier toma de corriente convencional de 220V.
Técnica
Situados ante el tipo de vehículo que analizamos, pasemos a ver cuál es su arquitectura técnica.
Lo primero que llama la atención es que al abrir la tapa del depósito de combustible del fortwo electric drive no encontramos una boca de llenado convencional sino una toma de corriente. En esta toma se conecta el enchufe convencional de 220V para suministrar de corriente a la batería, que, para una óptima protección está ubicada debajo del piso del vehículo.
En cuanto al motor es magneto eléctrico y entrega una fuerza de 20 kW (27 CV) aunque es capaz de suministrar picos de 30 kW (41 CV) hasta dos minutos gracias a la función kickdown, una especie de sobre gas. Este extra de potencia permite disponer de mayor empuje a la hora de afrontar fuertes cuestas o, incluso, realizar un adelantamiento aunque, conviene ir con cuidado a tenor del tiempo limitado de esta función. Otro aspecto interesante de este motor eléctrico es que con él no es necesario tener que engranar marchas. Este smart fortwo electric drive cuenta con una transmisión de una única desmultiplicación fija, es decir, un cambio automático con tres posiciones: N (punto muerto), D (marcha adelante) y R (marcha atrás). El motor eléctrico pasa de marcha adelante a marcha atrás simplemente cambiando la polaridad.
Como ya hemos avanzado, este smart es la segunda generación electric drive desde 2009. Respecto a la primera generación, lanzada en 2007, los avances son notables, sobre todo en lo que respecta a la batería. Mientras la batería de la primera generación del fortwo electric drive era de sodio-níquel-cloruro y trabajaba a temperaturas de entre 280 y 320 grados Celsius necesitando, por tanto, ser calentada. La batería de la segunda generación del fortwo ya es de ion-litio (iones de litio), no necesitar ser calentada ya que puede funcionar a temperaturas normales y con el mismo tamaño que la anterior incrementa la autonomía de los 100 a los 135 kilómetros. En cuanto al motor el de primera generación entregaba 27 CV pero no disponía de picos de potencia de 41 CV durante dos minutos como el fortwo electric drive probado.
Electrónica mejorada
Los ingenieros de smart han dado prioridad a conseguir el mínimo consumo de electricidad y, aparte de montar un motor eléctrico y una batería de última generación, han desarrollado un sistema electrónico de gestión que controla permanentemente la tensión, la intensidad y la temperatura de la batería. En caso de que alguno de estos valores alcance un valor límite predeterminado, el sistema electrónico actúa para evitar una sobrecarga del sistema.
El sistema electrónico también interviene sobre la calefacción o el sistema de aire acondicionado para que su uso no implique una excesiva descarga de la batería. Por ejemplo, es capaz de climatizar a distancia el coche mientras éste se carga en el párking de casa o en un punto de carga, función inédita hasta ahora. Huelga decir que la arquitectura electrónica del fortwo electric drive controla el proceso de carga y muestra la capacidad de carga de la batería en todo momento.
Dejando al margen el consumo del coche (el precio de la electricidad varía según los tramos horarios y los países), desde smart aseguran que los costes de mantenimiento de la variante electric drive son inferiores a los del fortwo convencional de combustión interna. La razón es muy sencilla, tanto el motor como la batería y demás componentes de la propulsión eléctrica no necesitan un mantenimiento regular. A ello se debería sumar las ayudas en forma de descuentos por compra y incentivos fiscales por la compra de vehículos eléctricos que ofrecen las distintas administraciones autonómicas y estatales.
En marcha
Una vez que nos ponemos a bordo del fortwo electric drive tomamos conciencia de lo diferente que es conducir un coche eléctrico de uno de combustión interna. Al arrancar el motor eléctrico, notamos un zumbido muy leve completamente diferente al ronroneo de un motor. Al ir adquiriendo velocidad, es una sensación extraña, el coche acelera pero bajo un ligerísimo sonido del motor que, claro está, es un motor eléctrico, se parece más a un túrmix. Ya hemos apuntado que las cifras de aceleración son similares a las de la versión térmica por lo que nos movemos a la misma velocidad pero con mayor silencio y progresividad gracias a su cambio automático libre del salto entre velocidades que supone engranar marchas en un motor gasolina o diésel.
Por lo demás, es un smart, muy ágil pero muy pequeño, de dos plazas, estrecho pero que permite aparcar en huecos que jamás hubiéramos pensado que pudiera caber. En definitiva, un urbanita en toda regla que contribuye a que nuestras ciudades sean más limpias y "verdes" porque aunque no hemos insistido en ello, no emite ningún gramo de CO2 a la atmósfera ni ninguna otra emisión contaminante porque, de hecho, no expulsa emisiones al ser 100% eléctrico.
CONECTADO AL IPHONE
Smart ha sido la primera marca automovilística en desarrollar su propia aplicación para el iPhone de Apple. Esta aplicación, además de permitir disfrutar de funciones como la de teléfono con manos libres, sistema de navegación, escuchar música de la colección particular del conductor o acompañante o escuchar la radio por Internet proporciona funciones específicas para este vehículo 100% eléctrico como la que nos informa sobre los puntos de recarga más cercanos, la distancia que podemos recorrer con el nivel de carga disponible o cuánto tiempo tardará en cargarse la batería. Esta aplicación es muy sencilla de manipular.
LA ODISEA ELÉCTRICA DIARIA
Se ha de tener una conciencia medio ambiental muy elevada para comprarse un vehículo eléctrico en la actualidad. Durante nuestra prueba del smart fortwo electric drive nos encontramos con muchos más inconvenientes que ventajas por lo que apostar por un eléctrico, al menos hoy en día, implica grandes sacrificios.
El primero es el precio, el smart probado es una de las 50 unidades disponibles que una empresa de renting alquilar por 850 euros al mes, casi el doble de lo que cuesta un smart de motor de combustión. Cuando esté a la venta, los precios que se barajan superarán ampliamente los 30.000 euros, cifra más propia de una gran berlina que de un coche de dos plazas, poco más de 2,5 metros y escasas prestaciones. Porque lo de las prestaciones es el segundo gran hándicap, es un coche con el que apenas se pueden superar los 100 km/h por lo que su uso se limita al ámbito urbano. Además, a partir de 80 km/h se dispara el consumo de electricidad bajando rápidamente la carga de la batería. La autonomía y la recarga es el tercer gran inconveniente. Este smart puede recorrer, como muchos unos 100 kilómetros, escaso kilometraje que limita el uso fuera de la ciudad. Además, aún son pocos los puntos de recarga que tienen las ciudades y, si lo pueden realizar en al párking de casa o comunitario, ya se pueden armar de paciencia porque el proceso de carga con un enchufe convencional se alarga hasta las seis horas para una recarga completa de la batería.
Eso sí, si no padecen estos inconvenientes y se pueden permitir adquirirlo, además aportar el máximo respeto medioambiental (cero emisiones de CO2), ahorrarán dinero, ya que unas seis horas de carga (llenar el "depósito" de electricidad), puede costar unos 1,5 euros.
En conclusión, los vehículos eléctricos quizás puedan resultar rentables a una empresa que adquiera una flota, le haga un uso concreto e implante una estructura de recarga. A un particular, sin embargo, consideramos que aún no le sale a cuenta decantarse por un vehículo eléctrico.
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